Yo ya reciclo… pero no sé muy bien porqué
Joan Salabert
Cada día generamos más residuos. A pesar de darles
este nombre, la mayor parte son recursos muy valiosos que conviene
no perder de vista. Es importante procurar hacer pocos residuos,
priorizar el consumo de materiales totalmente reciclables y tirarlos
de manera que se puedan recuperar.
Hasta hace bien poco, poníamos todas las basuras en un solo
cubo y las tirábamos en
un mismo contenedor. Ahora resulta que tenemos que guardar y tirar
por separado el vidrio, el papel, la materia orgánica, los
envases, las pilas... acudir a los Puntos Limpios, y cuando vamos
a comprar, con carro o capazo para ahorrar bolsas de plástico,
tenemos que vigilar que los productos sean ecológicos y no
estén demasiado envueltos. ¿Por qué, todo esto?
Residuos por todas partes
Los desechos que hacemos en casa se denominan residuos domésticos.
Junto con los de los comercios y otros establecimientos forman los
residuos urbanos (porque se acaba haciendo cargo el Ayuntamiento).
Además están los residuos industriales, los agrícolas y ganaderos, los de la construcción y los nucleares que, como
sabemos, merecen una consideración aparte por el hecho de
ser radiactivos.
Los residuos que pueden traer problemas para el medio o para la
salud se denominan
especiales. Dentro de los residuos domésticos se consideran
especiales, pilas y baterías, aparatos electrónicos,
pinturas y productos de bricolaje, pesticidas, madera tratada, fluorescentes,
refrigerantes y productos de limpieza.

Los residuos se pueden tratar de varias maneras, pero todas tienen
un coste ambiental
y económico. Una mayor cantidad de residuos implica mayor
coste y mayor complejidad, por esto el primer problema de los residuos
es la cantidad. En la primera gráfica se puede ver que está creciendo
bastante.
El 2003 se recuperó el 22’6% de los residuos
Los residuos son recursos
Lo que tiramos a la basura son cosas, en principio sin valor, de
las que nos queremos
deshacer. De todos modos, a veces nos paramos a mirar un objeto destinado
a ser residuo y pensamos: "esto se podría aprovechar". ¿Es
cierto que los residuos son recursos valiosos?
La segunda gráfica muestra de qué están hechos
los residuos urbanos. Como se puede ver, los residuos son efectivamente
recursos en su mayor parte: la materia orgánica, el papel
y cartón, el vidrio y los metales se pueden usar de nuevo
como materia prima. La mayor parte de los plásticos también
se puede reciclar, pero el plástico reciclado no tiene las
calidades propias del plástico "original" y no
se puede destinar a los mismos usos; por esto se puede decir que
es menos reciclable. También se pueden reciclar parcialmente
la madera y los tetrabriks (de los que se aprovecha el cartón).
Es decir, de la basura
doméstica se puede aprovechar casi todo. Otra cosa es que
se haga.
¿Qué se hace con los residuos
municipales?
Hoy en día, la mayor parte de los desechos domésticos
van a parar a un vertedero o
a una incineradora. En el año 2003 sólo se recuperó el
22'6 % de los residuos, cosa
que no deja de ser todo un adelanto: a finales de los años
90 apenas estábamos
en el 4%.
Los vertederos son como grandes reactores químicos:
los desechos que se amontonan
en ellos se van pudriendo de manera que se generan zumos (los lixiviados)
que se pueden filtrar hacia el suelo y emanan gases con altos niveles
de contaminantes. Por eso, para verter residuos se exige que se reduzca
su capacidad reactiva y contaminante; se puede conseguir recogiendo
selectivamente la basura orgánica para evitar verterla o tratando
previamente los desechos por procedimientos mecánico-biológicos.
Las incineradoras reducen el volumen de los residuos y su capacidad
reactiva, pero a cambio concentran la carga contaminante en las cenizas
y los gases. Necesitan unos buenos filtros de partículas para
reducir la dispersión al medio de metales pesados, dioxinas
y furanos y un vertedero de residuos especiales donde depositar las
cenizas.
Así, con estos tratamientos contaminamos y desaprovechamos
recursos.
¿Qué se tendría que hacer?
Se dice, y las leyes ya lo apoyan, que lo que se tiene que hacer
con los residuos es, primero, reducir su cantidad
y peligrosidad, segundo recuperarlos para reutilizarlos
o reciclar lo que se pueda y, tercero, hacer un tratamiento adecuado
del resto. Sin embargo, esta jerarquía general tiene matices
para cada tipo de residuo.
Así, en el caso de los residuos orgánicos reciclar
es más importante que reducir.
El reciclaje contribuye a desactivar la reactividad de los vertederos
y permite obtener
compost, un producto muy valioso para la agricultura, y en cambio
que se genere
mucha cantidad no trae ninguna problemática especial. También,
reducir puede ser
más importante en el caso del papel (los árboles son
un recurso renovable pero sobreexplotado) y los metales (no renovables)
que en el del vidrio (se obtiene a partir de
arena, un recurso inagotable a escala humana).
Para estos materiales totalmente reciclables es fundamental la recuperación porque minimiza el uso de materias primas vírgenes y porque
obtenerlos a partir de materia reciclada consume menos energía.
Los casos en que la reducción es más crucial son los
residuos especiales, claro está, los bricks (sólo se
recupera el cartón) y los plásticos. Como hemos visto,
el plástico reciclado no tiene la calidad del virgen, de manera
que por mucho que reciclemos seguimos necesitando materia prima virgen.
Esta materia prima resulta ser el petróleo, un recurso que,
además de tener asociadas diversas y graves problemáticas
medioambientales y sociales, se está agotando. En el transcurso
de las próximas décadas hemos de estar pendientes de
por qué nuevos o viejos materiales serán sustituidos
los plásticos.
Por esto, algunos principios que tendrían que regir las políticas
de residuos son:
- No poner tanto esfuerzo en recuperar plástico
y bricks como en reducir su uso
- Potenciar la recogida selectiva de la materia orgánica
para compostarla
- Maximizar la recuperación de los materiales
totalmente reciclables, ya sea mediante
la recogida selectiva o, en el caso de los envases, mediante
el retorno a la tienda
- Propiciar una menor presencia de sustancias nocivas
en los objetos en general
Los envases de usar y tirar
Las formas de producción y distribución de productos
que se han ido imponiendo en los últimos años han provocado
que los envases viajen largas distancias, lo cual dificulta su
retorno y potencia los envases de usar y tirar y de materiales ligeros.
Esta estrategia de distribución se diseñó en
un momento en que la gestión de los residuos de envases no
era responsabilidad de los que los ponían en circulación
sino de los ayuntamientos, cosa que constituyó una especie
de "subvención pública" a la generación
de residuos y propició que los envases y embalajes hayan llegado
a ser mayoritarios entre los residuos domésticos. También
han sido la principal causa del incremento de coste de la recogida
y del tratamiento de los residuos urbanos.
¿Qué puedo hacer yo?
Como en general generamos muchos desechos, tenemos muchas oportunidades
para mejorar.
- Al ir a comprar, seleccionemos con vistas a hacer
pocos residuos. No compremos
objetos de poca calidad que se estropearán enseguida, artículos
de usar y tirar, cosas
que no sabemos muy bien si queremos, envases y embalajes que tiraremos
nada
más llegar a casa...
- Prioricemos los materiales totalmente reciclables por
delante de los plásticos y
los bricks.
- Antes de convertir un objeto en desecho, asegurémonos
de que no lo podamos convertir
en un recurso valioso para nosotros mismos. Papel con una cara
en blanco, botes
de conservas para guardar cosas, bolsas de plástico para
la basura, ropa y objetos
que se pueden reparar, trastos que se pueden convertir en juguetes...
- Minimicemos la compra de sustancias problemáticas.
En la sección central de
este número hay información para el caso de las pinturas.
- Pidamos al Ayuntamiento que organice una recogida separada
y de calidad de la
basura orgánica. Si ya está implantada,
colaboremos firmemente con ella superando
con ingenio las pequeñas dificultades domésticas
iniciales. Si tenemos jardín
o huerto podemos hacer compost en casa.
- Usemos los contenedores para la recogida
selectiva,
para facilitar la recuperación
de materiales y también para que sean quienes los han puesto
en el mercado los
que paguen la gestión (si los tiramos a la basura general
la paga el Ayuntamiento).
- Si en el municipio no hay Punto Limpio, preguntemos al Ayuntamiento dónde tenemos
que tirar los residuos especiales.