Manipular las percepciones
Las invisibles y poderosas empresas de relaciones públicas
Álvaro Porro González
Decía un veterano de las relaciones públicas
norteamericano que cuando llegaba al quiosco y veía los titulares
de portada era capaz de adivinar qué colega había lanzado
o amasado una historia específica. El poder y alcance de la
industria de las relaciones públicas es algo que crece imparablemente
y de lo que sabemos, y no por casualidad, muy poco.
Son numerosas aunque poco escuchadas las voces que alertan sobre
la creciente influencia que ejerce la industria de las relaciones
públicas (RRPP) en nuestra percepción de la realidad
y la formación de nuestras opiniones y preferencias.
Esta industria, fuertemente desarrollada en EEUU, es también
ya una poderosa maquinaria en Europa y en el Estado español.
Sin embargo, si nos preguntamos qué hacen estas empresas nos
resulta difícil identificar, describir y sobre todo visibilizar
su actividad. Su misión es conseguir que la sociedad perciba
una imagen plausible de sus clientes, y para ello lo que hace es crear
esa imagen a conveniencia.
Si por ejemplo visitamos la página web de Burson Marsteller
(B-M), la multinacional de RRPP más grande del mundo, podemos
leer: la reputación se basa a fin de cuentas en el comportamiento,
la reputación es vital para el éxito de un negocio,
y unas comunicaciones dirigidas y convincentes juegan un papel crucial
para influenciar las percepciones y las reputaciones. Como se puede
observar, es una frase bastante ambigua. ¿En qué se
basa a fin de cuentas la reputación: en el comportamiento real
o en la influencia de las "comunicaciones dirigidas y convincentes"?
Seguramente en lo segundo, al menos así parece deducirse de
la buena salud del sector de las RRPP (en España creció
un 30'7% en el año 2000). Una de las claves de su crecimiento
es el hecho de que la economía financiera sea tan importante
hoy en día: el valor bursátil depende muy claramente
de la percepción que se tiene de la marcha y expectativas de
las empresas.
Un claro ejemplo de cómo se puede alterar la reputación
independientemente del comportamiento real de la empresa es el lavado
verde de imagen del que hablábamos en el número anterior,
que es llevado a cabo por la industria de las RRPP. Como B-M afirma
en su página web, los hechos permanecerán inalterados,
sólo cambian las percepciones.
La industria de las RRPP está ligada a la industria del marketing
y la publicidad, y en muchos casos es casi imposible erigir una barrera
de distinción entre ambas prácticas. De hecho prácticamente
todas las empresas o campañas de RRPP están ligadas
o forman parte de un grupo o campaña publicitaria. Y será
esta ligazón de ambas industrias una de sus características
más peligrosas para las democracias, ya que les otorga vía
directa para influir sobre la actividad de los medios de comunicación:
los medios se sostienen gracias a la publicidad, y las empresas de
RRPP generan noticias —o "versiones de noticias".
¿Qué medio se negará a resaltar la bondad de
una nueva tecnología o a retirar una noticia de denuncia ecologista
si se lo solicita una empresa de RRPP que a su vez tiene un contrato
publicitario millonario vital para ese medio? En EEUU algunas fuentes
afirman que el 40% del contenido de los medios viene generado o filtrado
por la industria de las RRPP. De hecho, algo que utiliza ampliamente
son los anuncios con formato de noticias, es decir: algo que se te
presenta como una noticia es en realidad un anuncio pagado.
Uno de los servicios que ofrecen estas empresas es lo que llaman “gestión
de crisis”, y se aplica cuando una empresa tiene un escándalo
público – como por ejemplo una denuncia por vertir residuos
tóxicos a un río o por violar derechos humanos en terceros
países – que daña su imagen y potencialmente sus
ventas. Ha sido B-M quien ha "gestionado" algunas de las
crisis más famosas: lavó la cara de la empresa Union
Carbide tras el desastre de su fábrica de Bhopal, en el que
murieron 6.600 personas y hubo 70.000 heridos por un escape de gas,
y la de Exxon tras el vertido del petrolero Exxon Valdez, el mayor
de la historia. Trece años después del vertido sigue
habiendo petróleo en las playas de la zona, pero la empresa
"Exxon" ya no existe: ahora se llama Sea River Shipping
Company, y parece que no tenga nada que ver con el accidente. B-M
también ha lavado la cara a algunas dictaduras, como la de
Ceaucescu en Rumanía o la dictadura militar Argentina, en la
que desaparecieron 35.000 personas.
En España, B-M ha trabajado en algún caso polémico.
Por ejemplo, defendió el uso del PVC (plástico que acarrea
numerosos problemas ambientales y de salud) cuando una campaña
social alertaba sobre sus peligros, y ha trabajado para defender el
embalse de Itoiz. Este pantano cuenta con oposición popular
(inundaría tres reservas naturales y zonas de especial protección
para las aves, nueve pueblos y las tierras de otros seis, y no se
ve clara su utilidad) y numerosos fallos técnicos y judiciales
en contra (actualmente las obras están paradas). En 1997, ante
la mala imagen que se generaba entorno a Itoiz, los impulsores del
proyecto – Riegos de Navarra S.A. y el Gobierno de Navarra –
contrataron a B-M para que llevara a cabo una gestión de crisis.
Lo que B-M recetó para este caso fue hacer declaraciones públicas
positivas pasara lo que pasara, y así vimos cómo después
de fallos judiciales en contra del proyecto los responsables institucionales
hacían inexplicables declaraciones de triunfo. Más adelante
se filtró que el contrato con B-M contenía una cláusula
que acordaba investigar a los grupos opositores. Esto fue denunciado
por Greenpeace y la Coordinadora de Itoiz, y fue una de las primeras
veces en que las actuaciones de las empresas de RRPP salieron a relucir
en los medios de comunicación españoles.
Son muchas las herramientas que usan las empresas de RRPP. Podríamos
resaltar lo que se ha llamado técnica "de terceras partes"
o "de grupo fachada", que consiste en crear grupos aparentemente
independientes y con aparente legitimidad que defienden los intereses
de sus clientes. Por ejemplo, la norteamericana Alianza Nacional de
Fumadores, que defiende el derecho a fumar, parece fundada por un
grupo de ciudadanos, pero en realidad la "inventó"
B-M trabajando para Philip Morris. El Consejo Americano para la Ciencia
y la Salud es una organización que defiende "científicamente"
la inocuidad de pesticidas, aditivos y otros productos sintéticos.
La financia la industria química, siguiendo los consejos de
las empresas de RRPP.
Empresas como Burson-Marsteller han trabajado
para limpiar la imagen de dictaduras como la de Argentina o Rumanía,
o de multinacionales que han causado desastres como el accidente de
Bhopal o el vertido del petrolero Exxon Valdez
La actividad de la industria de las RRPP no se limita al ámbito
de las percepciones de consumidores e inversores. Las percepciones
de los electores también pueden ser manipuladas con facilidad.
La filial de B-M Direct Impact (Impacto Directo) es la empresa líder
en “gestión de asuntos populares”. Ofrece servicios
en un amplio abanico de posibilidades esenciales de acceso al pueblo,
incluyendo gestión de bases de datos o creación y diseño
de materiales. Entre sus clientes en EEUU encontramos tres campañas
presidenciales republicanas, casi la mitad de los senadores republicanos,
ocho gobernadores y numerosos miembros del Congreso, legisladores
de estado y organizaciones de partido.
Las percepciones de los gobernantes y legisladores tampoco están
a salvo de la manipulación. Otro de los servicios de la industria
de las RRPP es realizar actividades de presión o lobbying de
acuerdo con los intereses de sus clientes y para temas específicos.
Es decir, se cambian el sombrero según el cliente y actúan
de esta manera más invisiblemente si cabe que los lobbies.
Remitiéndo-nos de nuevo a B-M, vemos que a través su
filial BKSH (Consultoría de Relaciones Gubernamentales) ofrece
campañas de relaciones públicas dirigidas a los centros
de gobierno. En Europa, la empresa afirma saber cómo asegurar
cambios tanto de leyes comunitarias hechas en Bruselas como de leyes
nacionales. Y enumera asuntos en los que ha trabajado: competitividad,
protección del consumidor, impuestos energéticos, residuos,
regulaciones sobre embalajes, contratas públicas, autorización
de productos, etc. Básicamente sabe con quién hay que
hablar, cómo, dónde y cuándo para defender los
intereses de sus clientes. En EEUU, BKSH presume de manejarse en cualquier
contexto —del Congreso a la Casa Blanca, del departamento de
Estado al Pentágono, de Asociaciones Nacionales al Club Nacional
de Prensa— y de saber lidiar con asuntos de cualquier índole
—damos asistencia a todos los niveles, desde temas de portada
a aquellos que requieren un trabajo más callado detrás
del escenario.
La impalpabilidad e incluso invisibilidad de la industria de las RRPP
hace que muchas veces sea difícil diferenciar cuáles
de sus prácticas son ilegales o al menos ilegítimas.
De hecho la actividad que estas empresas desarrollan, tanto la legítima
como la ilegítima, no es nada nuevo, es un fenómeno
inherente al mundo de la política y al de los negocios, es
uno de esos fenómenos que gravitan en torno a la riqueza y
el poder. Lo que sí es quizás nuevo y puede ser lo alarmante
es su protagonismo a la vez que su discreción ya que en esta
época, que llaman la "era de la información",
los medios de comunicación, la imagen etc. juegan un papel
determinante en muchos aspectos de la vida política y económica
de nuestras sociedades y en nuestras formas de pensar. Esta industria
cobra un papel clave, que por parecer —engañosamente—
limitado y controlado por la democracia y el mercado puede llegar
a ser más secreto, invisible y siniestro, y sobre todo su alcance
global la hace doblemente potente.