Vistas sobre Manhattan

De un visitante catalogado como ecologista
Manolo Vílchez, Fundació Terra

Nueva York es la ciudad donde todas las cifras son astronómicas. Entre tanto rascacielos, es una agradable sorpresa conocer los jardines y huertos que Green Guerrillas ha estado montando y cuidando desde hace treinta años en espacios abandonados de todos los barrios.

Puede estar bien que lo primero que se haga nada más llegar a Manhattan sea subir en ascensor a toda pastilla los ochenta y tantos pisos del Empire State (a 427 metros por minuto, uff), que es como una pequeña ciudad vertical que en consumo de materiales y energía supera a muchas poblaciones. Al llegar a la terraza, el mejor mirador para ver desde arriba lo que nos espera abajo, es un buen momento para valorar y reflexionar sobre el monstruo urbano que respira bajo nuestros pies.

Doce mil toneladas de basura salen a diario desde la ciudad de Nueva York y llegan en algunos casos a más de cuatrocientos kilómetros; para ello son necesarios seiscientos camiones. No hace mucho tuvieron que clausurar el vertedero habitual, al que desde barcazas enormes llegaban muchas más toneladas de residuos. Desde la administración se apuesta a la fuerza por el reciclaje de los residuos, aunque cuesta percibir las infraestructuras a simple vista.

Impresiona estar en un territorio que dispone de 1.150 kilómetros de vías de metro y 470 estaciones para llegar casi a todos los rincones; es utilizado a diario por 3’5 millones de personas, y otro millón y medio se mueve por el exterior con la red de autobuses. Por las tripas del bicho pedalean cada día en algún momento 70.000 ciudadanos. Casi 10.000 km de tuberías para distribuir el agua potable y 10.100 de alcantarillado para recogerla y evacuarla. 650.000.000 km de cable telefónico y millones de kilómetros de cañerías para el gas e instalaciones eléctricas, que suministran energía para el continuo movimiento. Energía que proviene en un 10% de aceites residuales, un 17% de cola, 22% nuclear, 30% de gas natural y un 20% hidroeléctrica. A resaltar que la ciudad dispone de algo así como un sistema de ventilación natural que hace que, a pesar de la contaminación del tránsito, el aire se renueve continuamente.

En Nueva York se puede encontrar comida bio a lo grande y a lo pequeño. A lo grande, el Whole Foods Market de Chelsea, una hectárea de supermecado bio. De todo, y algunas cosas a precios muy interesantes -montarse un biomenú de alpargata puede salir más económico que en la calle. Entre tanta estantería me encuentro al "Pa" Newman. Resulta que el artista y su mujer han invertido en el negocio saludable, y zumos, galletas, frascos de salsas tienen la foto de la pareja y un sellito en las etiquetas: Paul Newman dona todos los royalties después de tasas por la venta del producto a una entidad social dedicada a la educación. La verdad es que me compro unas cookies con fórmula ancestral y están divinas.

A lo pequeño, los sábados, cuando el Green Market invade la zona norte de Union Square. En sus tenderetes encontramos los frutos del buen hacer de la tierra y sus cuidadores: varios ecoagricultores familiares traen su prodaucción de temporada, todo con ecogarantías.

Green Guerrillas
Me encuentro en el centro de la city mirando hacia arriba el edificio donde tienen la oficina los Green Guerrillas, que son para los emotivos unos ídolos de la agricultura urbana. En 1973, Liz Christy, una artista del Lower East Side, comenzó con un grupo de amigos a limpiar y ocupar una esquina de las calles Bowery y Houston. Aquí comenzó la revolución verde de NY, con recursos propios, ladrillos fruto de la limpieza de los espacios, y tiendas que donaron plantas y materiales -los "super" ya tenían donde compostar las sobras de las verduras. Intelectuales, artistas, arquitectos, maestros y estudiantes, jubilados y parados y am@s de casa pusieron y ponen su tiempo y talentos al servicio de la causa. Cuando los vecinos encontraban un espacio libre, enseguida Green Guerrillas encontraba la posibilidad de otro jardín para la comunidad. Hay jardines bellos, cuidados, permaculturizados, con casitas de cuento, con toques de refinado arte visual, esculturas y olores, huertos de producción biointensiva, simples escenarios de madera para actos sociales, la zona segura de juegos para los pequeños, dificultades para acceder al agua, murales preciosos en las paredes de los edificios colindantes... De todos manan aires de libertad y compromiso.

Green Guerrillas cuenta hoy con más de 200 voluntarios y tiene 800 miembros que apoyan sus labores y mantienen parte de su economía, que se nutre de donaciones, una fiesta benéfica anual y aportaciones de otras fundaciones. Junto con otras organizaciones es culpable de más de 700 espacios ajardinados o convertidos en huertos por y para los vecinos de la comunidad y deleite de los turistas más comprometidos. Distribuidos por todos los barrios de NY, tan diversos son como las gentes del Bronx, Harlem, Manhattan, Brooklyn…

Algunos de los huertos y jardines ya son historia: vuelve el espacio a estar edificado, porque... ¿cómo es posible que los vecinos ocupen terrenos que gestiona el ayuntamiento mas especulador de los vistos, en lo referente al suelo urbano? Pues ante aquello de que la unión hace la fuerza, el movimiento comunitario lleva años de resistencia, ve cómo van desapareciendo algunos de sus espacios y defiende con alegría la preservación de los que quedan. Al otro lado las constructoras. Green Guerrillas dedica sus esfuerzos a estar atenta legalmente contra los intereses especulativos y lucha por preservar para las generaciones venideras los frutos colectivos. Da talleres y asesora a los actuales y futuros encargados de los jardines, y proporciona una serie de servicios enfocados a los aspectos de gestión material y humana y a técnicas de cultivo en más de 300 espacios.

Buscando a la "12ª Procesión de Ritos de Primavera para Salvar los Jardines", me encuentro algo parecido a un carnaval. Un montón de personas con disfraces alucinantes. Earth Celebrations es una organización formada por artistas, músicos y poetas que en esta ocasión están ocho horas mostrando arte, rituales, performances, música, danza y poesía para defender los espacios verdes comunitarios. En cada parada hay un acto, en cada jardín su cuidador se encarga de recibir al cortejo festivo. Unas palabras me impresionan por su fuerza y la expresividad del rostro, suenan delante del muro de hormigón donde antes hubo un jardín. Un saxofonista en la cubierta de un edifico da la salida a una tirolina por la que se desplaza una mariposa de tela gigante. La verdad es que es un espectáculo, y hasta emocionante. New York, New York...

 

El viaje virtual

Al "super": www.wholefoodsmarket.com

Al mercado ecohortelano: www.ny.com/dining/green.html

A los hortelanos urbanos: www.greenguerrillas.org

A los artistas en defensa de los huertos y jardines: www.earthcelebrations.com

Al mapa verde de NY: www.greenmap.org


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