Libres de bolsas de plástico
Las bolsas de plástico que nos dan en las tiendas se fabrican
para transportar lo que compramos desde el comercio hasta casa. Después,
en la mayoría de los casos, se convierten en un residuo, cuya
gestión es cada vez más problemática porque el
volumen de bolsas es cada vez más grande. En España,
una gran superficie “regala” a sus clientes aproximadamente
70 millones de bolsas de plástico cada mes.
Muchos países buscan solucionar el problema de la acumulación
de bolsas de plástico en el entorno y en vertederos e incineradoras,
con iniciativas como no usar bolsas demasiado finas (que no se pueden
reutilizar), cobrarlas a los clientes o imponerles tasas.
¿Es posible eliminar las bolsas de
plástico de un país?
Sí. El 1 de marzo pasado, Bangladesh aprobó un plan
para prohibir el uso, venta y fabricación de bolsas de plástico.
Se aprobó una ley que permite sancionar con 10 euros a quien
utilice una bolsa de plástico, y con 10 años de cárcel
a quien siga fabricando.
En la capital, Dacca, se usaban 10 millones de bolsas cada día,
y sólo un 10% - 20% iban a la basura. El resto se tiraban al
entorno y bloqueaban las alcantarillas, causando graves inundaciones.
También, la fabricación e incineración del polietileno
(el plástico del que están hechas las bolsas) causan
problemas de salud por las emisiones de dioxinas y de cianuro de hidrógeno,
sobre todo al personal que trabaja en esos procesos.
Las bolsas de plástico habían aparecido en Bangladesh
a principios de los años 80 y rápidamente se popularizaron,
porque eran baratas y fáciles de llevar. Hasta entonces se
usaban bolsas de yute, una fibra vegetal de la que Bangladesh era
el productor líder mundial. En 1988 los grupos ecologistas
se dieron cuenta del impacto negativo de las bolsas de plástico
sobre el medio, y alertaron del problema. Se empezó una larga
campaña contra las bolsas de plástico y a favor de materiales
alternativos, como papel, algodón o yute.
Hoy, el país apuesta claramente por volver a las de yute. Se
hacen campañas para incentivar el uso y se dan ayudas para
proporcionar tecnología sencilla a pequeñas empresas
para que fabriquen. El gobierno piensa que la industria del yute requerirá
más mano de obra que la del plástico, porque se prevé
una enorme demanda.
En Irlanda, desde el pasado marzo todos los comerciantes tienen
que cobrar a los compradores por cada bolsa una tasa de 0’15
euros. En dos meses, el consumo de bolsas en una de las principales
cadenas de supermercados ha caído en un 97’5%.